Los Estados Unidos han convocado un congreso de verdugos para ver si estos señores encuentran el medio de suprimir sin sufrimiento alguno la vida humana. Es decir, quieren añadir la muerte indolente a la cebolla inodora y a tantos otros inventos por el estilo.
Yo no creo gran cosa en la cebolla inodora. El olor es para mí una características de la cebolla tan importante como el sabor, y si este olor resulta incompatible con la sensibilidad moderna, tendremos que fastidiarnos y renunciar a comer cebollas. Y, de igual modo, si a la sensibilidad moderna le repugna la pena de muerte, será preciso resignarse y prescindir de ella, porque la idea de una pena de muerte para sociedades humanitarias es, por lo menos, tan ridícula como la de una cebolla distinguida para conferenciantes y para enamorados.
La pena de muerte es una institución bárbara que hay que abolir o aplicar bárbaramente. "Si le pegas a un niño -decía Bernard Shaw-, cuida de pegarle con rabia, aun a riesgo de romperle un brazo. Lo que no se te podrá perdonar nunca es que le pegues a sangre fría."
Dostoiewski, por su parte, opinaba que la manera más humanitaria de aplicar la pena de muerte es el descuartizamiento, ya que, ante el temor de los dolores físicos que le esperan, se atenúan considerablemente los terribles dolores morales del reo en capilla. "La certidumbre de perder la vida en un momento dado: eso es lo verdaderamente espantoso de la pena de muerte" -decía Dostoiewski.
Y eso, que los Estados Unidos han pretendido evitar ya por medio de la electricidad, van a intentar evitarlo ahora, valiéndose, probablemente, de la radiotelefonía. Para que la pena de muerte deje de ser una monstruosidad moral, van a inventar un ingenioso aparato mecánico...
En lo sucesivo, los verdugos norteamericanos ejecutarán a los reos a distancia, sin tocarlos, ni siquiera verlos, y, terminadas sus tareas, se irán tan tranquilamente al club o a la iglesia o a una sociedad filantrópica; pero, por lo que a mí respecta, yo preferiría siempre a su compañía la de uno de estos buenos verdugos tradicionales que desempeñan su oficio medieval y que, al darle garrote a un hombre, lo hacen sin la menor pretensión de humanitarismo.
Julio Camba (1884-1962) fue un escritor y periodista español. Su textos, especialmente los recopilados en "Sobre casi todo", de donde sale este artículo, se caracterizan por el humor y la ironía sutil y por una aguda visión de las cuestiones sociales más diversas. Camba escribe en este libro, publicado en 1927, de temas tan disímiles como la pena de muerte, peinados, las corridas de toros, el matrimonio, gastronomía, teatro, la justicia, en fin, como dice el título, sobre casi todo. Su obra más popular es "La casa de Lúculo o el arte de comer", publicada dos años más tarde y, como puede inttuirse, gira en torno a observaciones gastronómicas. Algunos llaman a Julio Camba el Brillat-Savarin español. Acá y acá hay ensayos sobre el autor y se pueden leer algunos fragmentos de La casa de Lúculo. Y acá está la página oficial del autor, aunque parece que está en construcción.
Julio Camba ensayo periodismo humor literatura españa
Julio, Camba, ensayo, periodismo, humor, literatura, españa
28/10/08
Sobre la pena de muerte
10/10/08
Greguerías II
Lo que más obsesiona a la cuchara es poderse soltar de los hilos de la miel.
En las porterías nacen las sillas enanas.
El sillín del piano es el sacarcorchos del concierto.
El menú es la revista infantil de los que comen.
El Coliseo en ruinas es como una taza rota del desayuno de los siglos.
Los auriculares son las gafas ahumadas de los oídos.
El pavo real es como esos niños que se visten de carnaval cuando no es carnaval.
El gallo blanco está vestido de gallina.
Lo que más denigra al perro -y él lo sabe-, es rascarse la cabeza con la pata de atrás.
Otra pequeña dosis de greguerías del gran Ramón Gómez de la Serna. Personalmente, me gusta mucho la del Coliseo. La del tornillo también.
Para los que recién se enteran de que existe algo llamado greguería, acá pueden ver un post anterior sobre el tema.
Ramón Gómez Serna greguerías literatura metáfora humor
Ramón, Gómez, de, la, Serna, greguería, literatura, metáfora, humor
2/10/08
Nacimiento
Apenas habíamos recorrido un cuarto de milla, cuando nos llamó la atención un grupo de indígenas que tocaban el típico tamtam. Nos abrimos camino entre los circundantes para ver de qué se trataba. En el centro del grupo vi a una mujer nativa que estaba dando a luz. Sin que nadie la ayudara esperaba la madre el nacimiento de su hijo, sentada en cuclillas sobre la arena. Los indígenas tocaban el tamtam para celebrar el hecho de nacer un nuevo miembro de su tribu. En el momento en que el hijo se desprendió de su madre, los nativos prorrumpieron en un canto triunfal lleno de éxtasis. Sin prestar aparentemente atención alguna a los circundantes, la madre rompió el cordón umbilical que la unía a la criatura, después de atarlo con un trozo de fibra de coco. Luego tomó al niño en brazos y se dirigió a la playa, donde lo lavó en el agua fría, impresión que produjo el primer grito del recién nacido. Los indígenas perdieron todo interés en el asunto cuando oyeron la débil voz del niño, y se marcharon cada uno a sus quehaceres, dejando que la madre se las entendiera con el crío.
La contratapa del libro decía: Un viejo lobo de mar -que llegó a ser capitán de la flota de buques pesqueros de la Compañía de Alaska- tuvo muchos hijos, pero murieron. El undécimo fue una niña y el capitán dijo: "Es la última y la voy a salvar".
Esperando una buena novela de aventuras la llevé, y no me defraudó.
La cosa es que con 11 meses de vida, la pequeña Jean Lowell fijó residencia permanente en el buque Minnie A. Caine, propiedad de su padre. Bajó a tierra diecisiete años después convertida en un marinero de ley que sabía agarrarse a trompadas, manejar un barco, maldecir como nadie y escupir tabaco con precisión milimétrica entre un montón de otras costumbres y vicios que los marineros adquieren en el mar.
La novela se llama "Mi cuna, el mar, la odisea de una goleta del siglo XIX", y no tiene nada que envidiarle a los grandes maestros de las historias de mar. De hecho su escritura -tan vívida y precisa- me produjo sensaciones similares a la lectura de relatos de Jack London, en el sentido de que cuando London dice "hace frío" a uno le da un escalofrío. Jean Lowell -que hasta donde pude averiguar nunca escribió nada más- ofrece un relato autobiográfico de un realismo crudo y fantástico a la vez, si algo así puede existir. En el vuelca todos los acontecimientos dignos de mención que le ocurrieron en esos diecisisete años viviendo una vida austera y peligrosa entre hombres rudos de todas las latitudes del mundo. Alegrías, travesuras, peligro de muerte, el descubrimiento del sexo y la amistad, el contacto con aborígines, peleas, un sin fin de detalles exquisitamente narrados van hilando las peripecias que atravesó la muchacha que surcó los mares del sur a bordo de una goleta en el siglo XIX.
Jean Lowell novela aventuras crónica relato mar
Jean, Lowell, novela, aventuras, crónica, relato, mar
17/9/08
La novela
El hecho policial fue horroroso: una familia masacrada, sin piedad y sin motivo. Sobre esa historia, alguien escribió una novela tan siniestra como los hechos mismos. La novela tuvo gran éxito, por lo cual fue tomada como fluctuante base de una película de Hollywood. Para alegría de sus productores, el filme resultó más espantoso que el texto original. Pasados algunos años, cuando ya el público comenzaba a olvidarse del horror, otros cineastas elaboraron una remake en que, con el pretexto de la verdad histórica, se rehacía el proceso de creación de la novela primera y todo lo que ella contenía. El público acogió esta versión remozada con renovado interés. Ahora se está pensando en filmar otra película -la tercera- para recrear el proceso que llevó a construir la segunda, más siniestra que la primera y mucho más espantosa que la novela que dio comienzo a todo el ciclo.
Finalmente la nave pudo aterrizar otra vez en el blog; allá afuera te puede tragar un agujero negro y no sabés cuándo vas a volver. En fin, acá estoy otra vez con "La novela". Hace unos días en una feria de libros encontré uno que se llama "Los cuatro elementos", microrrelatos de David Lagmanovich (1927). No conocía al autor, que resultó ser argentino y que vive en la provincia de Tucumán. Obviamente no está entre los escritores que se matan a rasguñazos para aparecer en los suplementos culturales, pero me gustó mucho. Escribe poesía, ensayos y microrrelatos. Dentro de este último género tiene publicado los libros "La hormiga escritora" (2004), "Casi el silencio" (2005) y "Menos de cien" (2007). "Los cuatro elementos" también es de 2007 y es su primer libro publicado en España. Acá hay otros microrrelatos suyos.
David Lagmanovich escritor argentino microrrelato cuento
David, Lagmanovich, escritor, argentino, microrrelato, cuento
6/9/08
Breve ensayo sobre el ómnibus
El ómnibus es el vermouth de la muerte; es una coctelera de cuyo zarandeo nace un copetín democrático.
Cajita de sorpresas, no se sabe si el asombro vendrá de los cristales epilépticos, del escape insecticida y de los muelles traidores que ocultan su tirabuzón debajo del asiento.
El "chauffeur" es un Caronte con camiseta de punto, y, en verdad, nos sentimos infernales y ridículos, como si estuviésemos alineados en una exposición de caricaturas.
El ómnibus es la tragedia con patente municipal: cuando no consigue matar a nadie, atropella al silencio de las callejuelas ante la expectativa de los adoquines.
Todos los guardas creen que el ómnibus ha sido inventado para que ellos escupan desde la plataforma.
El ómnibus ha revolucionado las matemáticas, demostrando que "puede ser mayor el contenido que el continente".
Dante hubiera creado el círculo del ómnibus para castigar el pecado de trabajar (Trabajar: verbo impracticable de la primera conjugación).
Las ventanillas del ómnibus son muy caprichosas: no acaban nunca de elegir el paisaje.
Hay una vieja hostilidad de los adoquines hacia las llantas de goma; cuando estalla, se produce una carambola entre los adoquines, las ruedas y el equilibrio de los pasajeros.
En el ómnibus todas las mujeres púdicas se arreglan la falda para mostrar las piernas.
El ómnibus aborrece la raya del pantalón y los botines lustrados.
Pequeñas satisfacciones del ómnibus:
a) cuando se descompone media cuadra antes de nuestro destino; b) cuando, poseedores de un asiento horrible, se lo cedemos a la conocida que acaba de subir; c) cuando arranca antes de que suba el señor gordo; d) cuando dicho señor gordo inicia una inútil y ridícula persecución; e) cuando la vecina del pasillo se rompe la gravedad.
Sin embargo, debemos al ómnibus el sentido moderno de la aventura: 1) porque, iniciado el viaje, no sabemos cómo ni dónde terminará; 2) porque nos decoran vagos sentimientos de catástrofes; 3) porque nos ofrece la ocasión de figurar en las crónicas de policía, dulce anhelo que todos hemos acariciado alguna vez.
El ómnibus ha creado el heroísmo de hoy. Junto a sus episodios, los cantos de Homero resultan vulgares recetas de cocina.
¡Glorifiquemos al ómnibus! ¡Aquí, poetas; aquí concejales del municipio!
Hay que levantarle un monumento a esa olla del cosmopolitismo nacional: el marmolero Zonza Briano podría encargarse de la obra.
En 1925 la revista argentina Martín Fierro publicó este ensayo irónico humorístico del joven poeta Leopoldo Marechal (1900-1970). En ese entonces, el futuro creador de "Heptamerón" y de la novela "Adán Buenos Aires" contaba con 25 años. Antes que nada Marechal fue un poeta comprometido estética y políticamente con su tiempo. Su adhesión al peronismo le valió la marginación del establishmen literario hasta el día de su muerte. Para felicidad de todos nosotros, Julio Cortázar fue uno de los escritores que lo sacó de la oscuridad y supo darle el lugar que se merecía dentro del nido de víboras literario. Gracias a eso podemos disfrutar de las geniales novelas "El banquete de Severo Arcángelo" (1965) y "Megafón o la Guerra", publicada en 1970 un mes después de su muerte. "Adán Buenos Aires", su creación más genial, es de 1948. Esta es una excelente página sobre Leopoldo Marechal. Hay de todo: cronología de su vida y su obra; ensayos y artículos sobre su obra; y hasta se pueden descargar sus trabajos y escuchar un poema recitado por él mismo. Para el que no lo conoce, es una buena manera de empezar a hacerlo.
Leopoldo Marechal literatura ensayo poeta escritor argentino
Leopoldo, Marechal, literatura, ensayo, poeta, escritor, argentino
3/9/08
Pez soluble
En aquellos tiempos, no se hablaba más, en los alrededores de la plaza de la Bastilla, que de una enorme avispa que por la mañana bajaba por el boulevar Richard-Lenoir, cantando a voz en grito, y planteaba enigmas a los niños. La pequeña esfinge había ya producido bastantes víctimas, cuando, al salir yo del café en cuyo frontis se creyó oportuno hacer figurar un cañón, pese a que la Cárcel que se levantaba en este sitio pueda ser considerada actualmente como una construcción legendaria, me encontré con la avispa de talle de mujer bonita, quien me preguntó el camino que debía seguir.
"Por Dios, preciosa, le dije, no soy yo quien debe cuidar de ti. La pizarra del cielo acaba de ser borrada, y tú sabes muy bien que los milagros solamente ocurren en plena estación. Regresa a tu casa, vives en el tercer piso de un inmueble de digna apariencia, y, aun cuando tus ventanas se abren al patio interior, quizá encuentres el modo de no molestarme más."
El zumbido del insecto, insoportable como una congestión pulmonar, ahogaba en aquel instante el ruido de los tranvías cuyo trole era una libélula. La avispa, después de haberme mirado fijamente, con la finalidad, sin la menor duda, de dar muestras de su irónica sorpresa, se me acercó y me dijo al oído: "Volveré".
En 1924, año en que Andrés Bretón (1896-1966) redactó el Primer Manifiesto del Surrealismo, escribió también "Pez Soluble", novela surrealista de dónde saqué este fragmento. El Movimiento que encabezó Bretón, y del que participaron, entre muchos otros, Antonin Artaud, Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Max Erns, Paul Eluard, Benjamin Péret, Pablo Picasso, Cesar Moro, propiciaba superar la lógica y la razón liberando la imaginación a sus impulsos creativos. La conmoción que provocó el surrealismo en los cimientos del arte, abarcó todas las disciplinas y perdura aún en la actualidad. Al que le interese, acá puede leer algo más acerca del surrealismo y acá una breve reseña biográfica de Andrés Bretón y algunos poemas.
André Bretón literatura surrealismo fragmento
André, Bretón, literatura, surrealismo, fragmento
31/8/08
Aptitud y vocación
Sufrimos también aquellos que por falta de vocación contrariamos una aptitud natural. Los dedos de mis pies, por ejemplo, tienen el mal hábito del geotropismo, y persisten en crecer hacia abajo, adelgazados sus extremos, hundiéndose al menor descuido. El peligro de echar raíces me obliga a permanecer siempre en movimiento, a preferir las caminatas o las carreras sobre el asfalto, a evitar por sobre todas las cosas pisar la tierra húmeda, a dormir boca arriba no más de un par de horas seguidas, aun a riesgo de que tanto ajetreo me haga caer las hojas antes de tiempo y malogre mis frutos, ya de por sí escasos y esmirriados.
La argentina Ana María Shua (1951) es la autora de este cuento. Escribió novelas -algunas de las cuales fueron llevadas al cine-, cuentos y microrrelatos. De estos últimos tiene cuatro libros publicados. "Aptitud y vocación" pertenece a "Botánica del Caos". También publicó numerosos libros de literatura infantil y juvenil. Esta es su página personal, van a encontrar su biografía, bibliografía y breves reseñas de sus libros.
Ana María Shua micro relato cuento breve literatura
Ana, María, Shua, micro, relato, cuento, breve, literatura
29/8/08
Moby Dick
Cuando me ven somnoliento
como el brillo nocturno de las lámparas
sobre las bolas de billar
ignoran que en realidad
sólo estoy usando los disfraces de Holmes
para poder cazar a la ballena blanca que me acosa
que se deja entrever (oír) en los violines
que me lanza su aliento desde las columnas de los diarios
que se ha empeñado en medir nuestras fuerzas
y un poco después del Ecuador
se refleja sobre la Cruz del Sur
o en el perfume de las azafatas
que repta en los pasillos de los boeing
Es como un juego
ella deja sus marcas las señas de su paso
en un modo de andar en un acento
en esta ligadura en las muñecas
en el estricto horario que cumplo cada día
Tal vez ella lo sabe
tarde o temprano su cuero va a crujir igual que un cucurucho
¿qué voy a hacer entonces con mi vida?
Este poema es del argentino Horacio Salas (1938), poeta, ensayista, periodista, historiador. Es una voz singular dentro del ámbito de la poesía argentina. En sus textos se mezclan el tango, la historia y personajes de la literatura de ficción y el comic con la política, el amor, la vida cotidiana. Publicó más de cuarenta libros hasta la fecha: en poesía: El tiempo insuficiente; La soledad en pedazos; El caudillo; Memoria del tiempo; La corrupción; Mate pastor; Gajes del oficio; Cuestiones personales; El otro. Son famosos sus ensayos: El tango; Borges, una biografía; Homero Manzi y su tiempo.
Este poema pertenece a Cuestiones personales. Acá hay un extenso ensayo del poeta Esteban Moore que recorre la historia poética de Horacio Salas.
Horacio Salas poema poeta poesía escritor argentino tango
Horacio, Salas, poema, poeta, poesía, escritor, argentino, tango
26/8/08
La manera de estar vivo
-La manera de estar vivo es lo que importa - dijo a la muchacha -, como siempre he sostenido.
Bebió un poco más de whisky.
-¿Te estoy aburriendo? - le preguntó.
-Ya sabés que no - dijo la joven.
-No pareces prestar mucha atención a lo que digo - afirmó.
-Te escucho - dijo la muchacha.
-Perfectamente - dijo el hombre -. Eso es diferente. Como te decía, la manera de estar vivo es lo que importa, como he dicho siempre.
Apuró el whisky y llamó al camarero.
-Dos más - indicó.
Parecía tranquilo, alegre, feliz, pero al mismo tiempo inquieto, enfadado y triste.
-Esta es la manera de estar vivo - afirmó -. Lo he dicho siempre.
La muchacha no dijo nada, porque empezaba a temer que volviera a emborracharse y que de nuevo tuviera que tomarse el trabajo de llevarle hasta su casa, cuando ella también estuviera un poco bebida. Si dijese algo, su acompañante comprendería la alarma que sentía la muchacha y procuraría mostrarse amable, aunque se emborrachase y hablase en voz alta.
-Mi corazón ha variado mucho - dijo repentinamente el hombre -. Lo siento, pero ya no estoy enamorado de ti.
La muchacha le agradeció la sinceridad con que se expresaba, aunque se sintió profundamente herida y por un instante tuvo intensiones de levantarse sin hablar una sola palabra y marcharse para no volverle a ver jamás; pero de pronto supo que no podría hacerlo.
Era una cosa que no podría hacer nunca.
"Un artista veloz de la máquina de escribir", así describió una vez un crítico a William Saroyan (1908-1981). Se refería al modo de escribir del escritor estadounidense de origen armenio, que utilizaba una manera espontánea, casi automática en sus escritos. Toda su obra es autorreferencial y autobiográfica. Solía decir Saroyan: "O te acuerdas de algo o te lo inventas, viene a ser lo mismo". Escribió innumerables obras de teatro, ensayos, novelas y cuentos. Sus cuentos, según mi criterio, son increíbles. Y son realistas. Saroyan escribió sobre su infancia con una mezcla de Hemingway y de Mark Twain, reflejando los años de la Gran Depresión en California. También escribió sobre muchos otros temas, pero siempre de la manera que lo expresa el cuento que hoy les dejo: escondiendo detrás de las circunstancias cotidianas y aparentemente intrascendentes un contundente cachetazo existencial.
William Saroyan cuento breve escritor
23/8/08
Sueño de Francisco de Goya y Lucientes, pintor y visionario
La noche del primero de mayo de 1820, mientras su intermitente locura lo visitaba, Francisco de Goya y Lucientes, pintor y visionario, tuvo un sueño.
Soñó que estaba con su amante de juventud bajo un árbol. Era la austera campiña de Aragón y el sol estaba en lo alto. Su amante estaba sentada en un columpio y él la empujaba por la cintura. Su amante llevaba un pequeño parasol de encaje y reía con risas breves y nerviosas. Después su amante se dejó caer y él la siguió, rodando por el prado. Se deslizaron por la pendiente de la colina hasta que llegaron a un muro amarillo. Se asomaron por encima del muro y vieron a unos soldados, iluminados por un farol, que estaban fusilando a un grupo de hombres. El farol era una incongruencia en aquel paisaje soleado, pero iluminaba lívidamente la escena. Los soldados dispararon y los hombres cayeron, cubriendo los charcos de su propia sangre. Entonces Francisco de Goya y Lucientes sacó el pincel de pintor que llevaba en el cinturón y avanzó blandiéndolo amenazadoramente. Los soldados, como por encanto, desaparecieron, asustados ante aquella visión. Y en su lugar apareció un gigante horrendo que devoraba una pierna humana. Tenía el pelo sucio y el rostro lívido, dos hilos de sangre se deslizaban por la comisura de su boca, sus ojos estaban velados, pero se reía.
¿Quién eres?, le preguntó Francisco de Goya y Lucientes.
El gigante se limpió la boca y dijo: Soy el monstruo que domina a la humanidad, la Historia es mi madre.
Francisco de Goya y Lucientes dio un paso y blandió su pincel. El monstruo desapareció y en su lugar apareció una vieja. Era una bruja sin dientes, con la piel apergaminada y los ojos amarillos.
¿Quién eres?, le preguntó Francisco de Goya y Lucientes.
Soy la desilusión, dijo la vieja, y domino el mundo, porque todo sueño humano es un sueño breve. Francisco de Goya y Lucientes dio un paso y blandió su pincel. La vieja desapareció y en su lugar apareció un perro. Era un pequeño perro sepultado en la arena, de la que sólo sobresalía la cabeza.
¿Quién eres?, le preguntó Francisco de Goya y Lucientes.
El perro alzó el cuello y dijo: Soy la bestia de la desesperación y me burlo de tus penas.
Francisco de Goya y Lucientes dio un paso y blandió su pincel. El perro desapareció y en su lugar apareció un hombre. Era un viejo grueso, con el rostro hinchado e infeliz.
¿Quién eres?, le preguntó Francisco de Goya y Lucientes.
El hombre esbozó una sonrisa cansada y dijo: Soy Francisco de Goya y Lucientes, contra mí no podrás hacer nada.
En aquel momento Francisco de Goya y Lucientes se despertó y se encontró solo en su cama.
Antonio Tabucchi, el autor de este cuento, es italiano y está vivo. El texto pertenece al libro "Sueños de sueños", pequeña y exquisita obra en la que el autor recrea de manera trágica y fantástica circunstancias de la vida de hombres como Dédalo, Lucio Apuleyo, Rabelais, Coleridge, Stevenson, Rimbaud, Pessoa, Lorca, Freud y algunos otros.
También es autor de los libros "Nocturno Hindú", "Dama de Porto Pim", "Réquiem" y "Sostiene Pereira", su obra más famosa. Si les interesa saber un poco más sobre Antonio Tabucchi les dejo esta entrevista y esta otra; y también este texto de mano del propio autor que creo resume su visión de la literatura.
Antonio Tabucchi cuento breve literatura escritor italiano
20/8/08
En el insomnio
El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarrillo. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormir. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revólver y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.
Virgilio Piñera (1912-1979), el autor de este cueto, es cubano. Nació, vivió y murió en la pobreza; siempre escribiendo. Fue muy prolífico, sobre todo en poesía y teatro, aunque también escribió cuentos, novelas y ensayos. Al término de su vida había conseguido un lugar entre los mejores escritores de Cuba, y su fama iba más allá de las playas de la isla. En 1946 viajó a la Argentina -donde se quedaría hasta el año siguiente- y a los pocos meses de su arribo publicó "En el insomnio" en la revista Anales de Buenos Aires, que dirigía Jorge Luis Borges. Esta pagina está dedicada al autor. Van a encontrar una completísima cronología de su vida, fotos, fragmentos de sus obras y algunas cosas más.
Virgilio Piñera cuento breve literatura escritor cubano
17/8/08
El ganso leal
Había una vez un Brahmán llamado Piadoso, en cierta ciudad. Su mujer tuvo sólo un varón y un ganso. Y como ella quería a los pequeños, cuidaba del ganso como a un hijo, dándole la leche de su pecho, ungüentos y baños, etc. Pero ella no tenía confianza en él, pues pensaba: "un ganso es una clase de criatura muy desagradable. Podría dañar a mi hijo."
Un día guardó a su hijito en la cama, tomó un jarrón de agua y dijo a su marido. Profesor, voy en busca de agua. Cuídame al niño del ganso.
Pero cuando acabó de salir, el Brahmán se fue a alguna parte a pedir alimentos, dejando la casa sola.
Apenas salió, una víbora negra salió de su cueva, y como el destino lo quiso, se arrastró hacia la cama del niñito. Pero el ganso, sintiendo que era un enemigo natural, y temiendo por la vida de su hermano-bebé, se arrojó sobre la serpiente a medio camino. Luchó con ella, la deshizo a mordiscos y tiró los pedazos alrededor. Después, encantado de su propio heroísmo, corría, chorreando sangre de su boca, al encuentro de la madre; pues deseaba mostrarle lo que había hecho.
Pero, cuando la madre le vio venir, con su boca ensangrentada y su excitación, temió que el villano hubiese comido a su hijo-bebé y, sin pensarlo dos veces, pegó con el jarrón sobre él, produciéndole la muerte instantánea. Allí lo dejó, sin pensar más en él, y corrió a casa, donde encontró al bebé sano y salvo, y cerca de la cuna, una gran víbora negra, desgarrada en pedazos. Entonces, oprimida por la pena, porque había muerto al bienhechor de su hijo, se golpeó la cabeza y el pecho.
En ese instante llegó el Brahmán a casa, con una fuente de puré de arroz que había obtenido de alguien en su camino al pedir limosna, y vio a su mujer lamentándose amargamente por su hijo, el ganso:
-¡Goloso! ¡Goloso! -gritó-. ¿Por qué no hiciste como yo te dije? Probarás ahora la amargura de la muerte de un hijo, fruto del árbol de tu propia perversidad. Sí, eso pasa a los que son ciegos por su gula.
"El ganso leal" es una de las 87 narraciones que conforman el "Panchatantra", la primera y más antigua colección de fábulas de la India. Aunque fueron escritas por un autor anónimo en el siglo II antes de Cristo, las historias se remontan a épocas más lejanas según testimonios sánscritos. Hacia la Edad Media estas fábulas fueron muy populares en Europa, al punto de que una traducción alemana fue uno de los primeros libros en pasar por la imprenta de Gutenberg en 1481. Igual que otro maravilloso libro de origen hindú -Las Mil y Una Noches- el "Panchatantra" tiene un marco que soporta la historia: un rey se encuentra desesperado porque tiene dos hijos estúpidos. Decide contratar a un Brahmán para que les enseñe el niti, la sabiduría del trato con la humanidad. El Brahmán se compromete a cumplir el deseo del rey en seis meses y empieza con las clases sobre la naturaleza humana mediante fábulas, que se van entrelazando ingeniosamente unas con otras hasta completar la historia.
Lo saqué del ensayo "Sabiduría Hindú", de Lin Yutang.
Lin Yutang fábula india hindú
14/8/08
Flor negra
Siete pozos y siete noches de las más largas se unieron para que naciera. Y mil hormigas dieron la vida para que tuviera su color y su barnizado. Parece un clavel rizadísimo y mide un palmo. Se abre durante setenta noches-noches: las más ocuras, las más quietas, las más muertas. La buscan a tientas para hacer con ella el ungüento que hace sufrir. Este ungüento se pone detrás de las orejas, entre los dedos de los pies, en la parte interior del muslo izquierdo... Frota fuerte y duerme tranquilo que el mal se va fabricando solo. Al cabo de dos días y dos noches te despiertas con una pena tan grande que no te deja respirar. Una hermosa pena para poderte creer importante; una pena de piedra y de sal, una pena amarga de hígado y de entraña profunda, una pena fuertemente agarrada al cuello como un clavo clavado con martillo, una pena de diez mil kilómetros; una pena que te mata el pobre corazón y que detiene allí la sangre para que se pudra. Una pena que, como las penas mayores, no se puede explicar. No la dejes escapar; si esta pena se fuera, volverías a no ser nadie.
Bueno, luego de esta breve ausencia, acá estoy de nuevo. Para hacerla corta, voy a decir que lanaveimaginaria fue absorbida por un agujero negro y arrastrada a otros tiempos y otros espacios. En este lapso descubrí mundos nuevos, llenos de magia y fantasía como el de Mercè Rodoreda (1908-1983), que aquí les dejo. Flor negra pertenece al libro "Viajes y Flores", de 1980. Acá van a encontrar una buena página con datos sobre la autora catalana.
24/6/08
Ecosistema
El día de mi cumpleaños, mi sobrina me regaló un bonsai y un libro de instrucciones para cuidarlo. Coloqué el bonsai en la galería, con los demás tiestos, y conseguí que floreciese. En otoño aparecieron entre la tierra unos diminutos insectos blancos, pero no parecían perjudicar al bonsai. En primavera, una mañana, a la hora de regar, me pareció vislumbrar algo que revoloteaba entre las hojitas. Con paciencia y una lupa, acabé descubriendo que se trataba de un pájaro minúsculo. En poco tiempo el bonsai se llenó de pájaros que se alimentaban de los insectos. A finales de verano, escondida entre las raíces del bonsai, encontré una mujercita desnuda. Espiándola con sigilo, supe que comía los huevos de los nidos. Ahora vivo con ella, y hemos ideado el modo de cazar a los pájaros. Al parecer, nadie en casa sabe dónde estoy. Mi sobrina, muy triste por mi ausencia, cuida mis plantas como un homenaje al desaparecido. En uno de los otros tiestos, a lo lejos, hoy me ha parecido ver la figura de un mamut.
José María Merino es el autor de este cuento. Es español y un excelente cuentista. Nació en 1941 en La Coruña. Acá hay otros cuentos breves y acá una extensa reseña que le va a venir bien a quien no conozca al autor y quiera ver por dónde va su estilo.
19/6/08
Greguerías I
El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.
Al caer la estrella se le corre un punto a la media de la noche.
Ramón Gomez de la Serna (1888-1963) vivió exclusivamente para la literatura. Escribió poemas, cuentos, novelas, ensayos y biografías; fue periodista. Desde 1936 hasta su muerte vivió en la ciudad de Buenos Aires. Su máximo logro creativo fue inventar el género greguería. La greguería se obtiene de mezclar reflexión intelectual y observación profunda de la realidad. Es un ejercicio imaginativo que, como advierte el Propio Gómez de la Serna, debe contar con dos elementos básicos: humor y metáfora. Acá y acá les dejo dos páginas excelentes dedicadas al estudio y divulgación de la vida y obra del gran Ramón Gómez de la Serna.
16/6/08
A la sombra de mi sombra
A la sombra de mi sombra
me estoy haciendo un sombrero,
sombrero de largas pajas que he recogido del suelo.
Lo haré con el ala ancha
que casi llegue hasta el cielo,
“pa” muchas veces no ver
las cosas que ver no quiero.
No quiero ver injusticias ni miserias.
No quiero ver militares ni princesas.
No quiero ver dictaduras ni pobrezas.
No quiero ver religiones ricas ni reinas.
Que sólo quiero yo ver a los pobres sin miserias,
a los ricos sin dinero desnudos en esta tierra,
a infinitos corazones
unido por el amor y unidos contra la guerra.
me estoy haciendo un sombrero,
pero voy a dejar de hacerlo
para luchar con dos “güevos”.
Luego de estos días de ausencia vengo con un poema de Manolo Chinato. Poeta español más conocido en el mundo del rock que en el de la literatura. Un verdadero marginal rescatado por el grupo español Extremoduro, a quién acompaña como telonero de sus conciertos. Se hizo conocido por el disco "Poesía Básica" de Extrechinato y Tu, grabado conjuntamente con algunos integrantes de los grupos Extremoduro y Platero y Tu. Si leen este artículo y este otro podrán hacerse una idea de quién es Manolo Chinato. Y acá hay información sobre el proyecto musical Extrechinato y Tu. Pero sobre todo les sugiero que escuchen uno de sus recitales en Youtube.
5/6/08
Bomba psi
El choque de las dos polaridades, escribió inexacta pero dramaticamente un divulgador, surte un efecto similar al del bombardeo con neutrones en las bombas de fisión. El resultado es un hongo psíquico.
Para simplificar comparémoslo con una transmisión televisiva, dijo el oficial de Comunicaciones, tal vez repentinamente inspirado por la cámara que tenía delante. Hay una cámara, dijo en efecto el oficial, que capta una imagen. La imagen sale al aire en forma de ondas electomagnéticas. Las ondas son captadas por la antena y reaparecen en la pantalla como imágenes. La imagen del oficial, obedeciendo a esta explicación precaria, salió al aire, bajó por miles de antenas, reapareció sonriente en miles de televisores para pasar de la primera simplificación a la segunda. Nuestro amplificador de sueños equivale a la cámara, dijo sin convicción el oficial. Se instala en las líneas, capta ondas emitidas por los soldados dormidos. Las envía al aire. El equivalente de las antenas son los sentidos de otros seres humanos. Ven, sienten las imágenes creadas por esos sueños. El oficial abrió los ojos. No son alucinaciones, pero no tienen existencia "real", aclaró. No pueden fotografiarse, filmarse ni grabarse, añadió con voz nerviosa. No las registra el radar ni el sonar. Pero pueden causar un efecto material en las víctimas.
Este fragmento lo saqué del cuento "Escalada" de Carlos Gardini. Pertenece a su primer libro de cuentos "Cerebro animal" (1983), repleto de historias violentas e imaginativas. Gardini es el único referente argentino que goza de cierta relevancia en los ámbitos de la ciencia ficción y la fantasía. Su escritura es directa y visual. En la actualidad tiene 60 años y sigue escribiendo. Lo último que publicó es "Fábulas invernales" (2004), una serie de relatos conectados entre sí en los que aparecen humanos, vampiros, grifos, sirenas, mantícoras y una larga lista de extraños personajes. Otra gran muestra de su imaginación poderosa. Los que gustan de la ciencia ficción y la fantasía y no lo conocen pueden ver algo acerca de él y su obra acá y acá. Hasta la próxima.
2/6/08
AYYYYY
Sonó el timbre y ella fue a abrir la puerta. Era su marido.
-¡Ayyyyyyy! -gritó ella- ¡pero si vos estás muerto!
Él sonrió, entró y cerró la puerta. Se la llevó al dormitorio mientras ella seguía gritando, la puso en la cama, le sacó la ropa e hicieron el amor. Una vez. Dos veces. Tres. Una semana entera, mañana, tarde y noche haciendo el amor divina, maravillosa, estupendamente.
Sonó el timbre y ella fue a abrir la puerta. Era la vecina.
-¡Ayyyyyyy! -gritó la vecina- ¡Pero si vos estás muerta! -y se desmayó.
Ella se dio cuenta de que hacia una semana que no se levantaba de la cama para nada, ni para comer ni para ir al baño. Se dio vuelta y ahí estaba su marido, en la puerta del dormitorio:
-¿Vamos yendo, querida? -dijo y sonreía.
Como había prometido hace un tiempo, hoy les dejo un cuento de Angélica Gorodischer. Considero que, junto con Alberto Laiseca, es una de las escritoras argentinas que más imaginación demostró tener. Y tiene. Porque está viva y en 2009 cumplirá 80 años. Hace un par de meses atrás, en marzo, se editó su nueva novela "Tres colores".
"Ayyyyy" pertenece a su libro de cuentos "Menta", editado en el año 2000. Y si bien el cuento no es una rareza es algo atípico en Gorodischer la híper brevedad. Tiene, eso sí, muchos cuentos cortos, obras maestras, clases magistrales de técnica narrativa. Y tiene también novelas originales y fantásticas con personajes indelebles. El que quiera descubrir el mundo de Angélica Gorodischer encontrará acá una entrevista que revela parte de su pensamiento. Y acá, una buena cronología de su vida, su obra, más textos, video y audio de la escritora.
29/5/08
Mora
Diez bucal, veinte bucal anal, treinta completo en el coche, cuarenta completo en el hotel, cincuenta pareja en el coche.
Tengo que hacer muy rápido: bichar al tipo cómo habla, cómo mira, qué ropa tiene puesta. Si tiene el traje atrás, hace algún deporte y se cambia en la oficina: tiene plata. Si tiene celular y agenda es organizado, no es un pichi. Algunos tienen anillos con rubí o alguna piedra; a ésos les puedo pedir un poco más.
Miro que no haya alguien escondido atrás porque me pueden violar o pegar. Me pueden matar.
Preguntan: cuánto calzás, te anda, venís bien.
La transa, nunca con la cabeza adentro de la ventanilla. Un metro de distancia, las piernas en tensión y el cuerpo atento. Si acepta subo, pero antes de cerrar miro que la puerta tenga manija del lado de adentro, controlo las trabas y dónde está el encendido del auto para, cualquier cosa, revolear la llave.
¿Está dura la calle?, es lo primero que dicen cuando ya estoy arriba. Y mientras los enfilo hacia un lugar oscuro les hablo de cualquier cosa para romper el hielo. Si me gusta, le miro la mano a ver si tiene alianza. Mi sueño es casarme y dejar todo esto.
Son escapadas. Está el que viene caliente porque la noviecita le dijo que no; el que se quiere vengar de su mujer porque le gasta la plata; el estresado; el gerente que tuvo un día agotador; el que tiene que hacer tiempo; el que se le pinchó el levante; el tachero insomne; el que busca nuevas experiencias; el viejo verde; el merquero que no se le para; el camionero solitario.
Algunos traen consolador.
Tienen entre diecisiete y ochenta años.
Me tocan, me manosean, me la ponen en el culo. Me dicen que soy una diosa y me terminan chupando la pija.
Así comienza la novela que cuenta la historia de un travesti que ofrece sexo por dinero en
"Mora - Una confesión" (2003), es una novela under -eficiente y violenta- con ritmo beatnik y olor a culo. La autora es Maria Maratea y este es su blog.
27/5/08
Ni lo pienses
ahora, escuchame, cuando me muera no quiero
ningún llanto, sólo hagan un entierro decente.
he tenido una vida plena, y
si alguien tuvo un filo, fui yo.
viví 7 u 8 vidas en una, suficiente
para cualquiera.
todos somos, finalmente, lo mismo, así que sin
discursos, por favor,
a menos que quieras decir jugaba a los caballos
y era muy bueno en eso.
vos sos el próximo y quizá yo ya sepa algo
que vos
todavía no sabés.
Charles Bukowski (1920-1994) es el autor de este poema. Como se sabe nació en Adernach, Alemania, y vivió toda su viva en Los Angeles y San Pedro, en California. Con sus cuentos, novelas y poemas creó un mundo brutal poblado de seres marginales en el que muchos cometen el error de ver sólo putas, borrachos y asesinos. Si les interesa, acá pueden leer otros poemas del viejo Buk y acá ver unas fotos y un conciso resumen de su vida y su obra. Y algo más por acá.